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2/2/13

EL TESORO DEL PUENTE

Cuento muy profundo para nuestra vida

"Rabí Bínam acostumbraba a relatar a los jóvenes que venían por primera vez la historia de Rabí Aizik, hijo de Rabí Iekel de Cracovia.


Después de muchos años de extremada pobreza que no debilitó jamás su fe en Dios soñó que alguien le pedía que fuera a Praga a buscar un tesoro bajo el puente que conduce al palacio del rey. Cuando el sueño se repitió por tercera vez, Rabí Aizik se preparó para el viaje y partió hacia Praga. Mas el puente estaba vigilado noche y día y él no se atrevía a comenzar a cavar. Sin embargo, iba allí todas las mañanas y se quedaba dando vueltas por los alrededores hasta que se hacía oscuro.

Finalmente el capitán de los guardias, que lo había estado observando, le preguntó de buena manera si estaba buscando algo o esperando a alguien. Rabí Aizik le refirió el sueño que lo había traido desde una lejana comarca. El capitán rió. "¿Así que por obedecer a un sueño, tú, pobre amigo, has desgastado las suelas de tus zapatos para llegar hasta aquí? Y en cuanto a tener fe en los sueños, también yo, de haberla tenido, hubiera partido cuando soñé una vez que debía ir a Cracovia y cavar en busca de un tesoro debajo de la estufa en el cuarto de un judío. ¡Aizik, hijo de Iekel! Me imagino lo que hubiera pasado. ¡Habría probado en todas las casas de por allí, donde una mitad se llama Aizik y la otra mitad Iekel!" Y volvió a reír. Aizik saludó y viajó de vuelta al hogar. Cavó debajo de la estufa, encontró el tesoro y construyó la Casa de Oración que se llama "El Shul de Reb Aizik".

"Tomad esta historia en serio", solía agregar Rabí Bínam, "y haced propias estas palabras: Hay algo que no puedes encontrar en ninguna parte del mundo, ni siquiera en la casa del tzadik. Y hay, sin embargo, un lugar en el que puedes hallarlo"

15/1/13

Amor Celestial


 El legendario amor entre el Sol y la Luna, aquél amor que ha pasado de boca en boca y que ha servido de inspiración para trovadores y enamorados y ha sido la bandera de todas las parejas del mundo, no surgió en el firmamento, como todos creen. Cuenta la leyenda, que hace ya muchísimos años, el Sol miraba la fiesta que se organizaba en las calles de Guanajuato durante los días que duraba el Festival, y sintió deseos de bajar a la Tierra, al ver que toda la gente se la pasaba muy bien ahí. El Sol miraba a los jóvenes pasear por las misteriosas calles de la ciudad, enamorando a la muchachas y adentrándose en la aventura, vio las obras de los artistas callejeros, los bailes de las danzarinas improvisadas y escuchó las canciones de los juglares y sintió deseos de ser un humano para vivirlo todo en carne propia. Las Nubes, guardianes y consejeros del Sol, no estaban muy conformes con los deseos del Astro Rey y trataron de disuadirlo de su idea; no era prudente el que el Sol dejara su puesto en el vasto firmamento para bajar a la Tierra.